TIRESIAS

Paper. 2020

El ciego se aproxima con más facilidad a la esfera de lo sagrado. Éste es el recorrido de quien, en la mitología griega, es el profeta por excelencia, el ciego Tiresias, el implacable juez de Edipo en la tragedia de Sófocles. También Tiresias pierde la vista, pero vuelve a adquirir otra más aguda. […]
Un ciego-vidente convertido en tal por el ambiguo regalo de los dioses; un ciego que pierde la vista por haber visto demasiado -una diosa desnuda [Atenea]-; un ciego que debe expiar una infracción relacionada con la esfera sexual, después de haber pronunciado una sentencia que viola los mysteria Veneris, los secretos más escondidos de la esfera del amor.
La ceguera sirve en estos casos para señalar el paso de un tipo de vista, por así decir normal, a otra especial. Observar que la ceguera es un rasgo que en la mentalidad antigua hermanaba a adivinos y a otras categorías de videntes, como los poetas inspirados por las Musas.

Maurizio Bettini. El mito de Edipo

LA MENTIRA

Paper. 2020

Esta diosa de tan inquietantes parentescos no tuvo lugar en el resplandeciente Olimpo, aunque era de linaje más antiguo que la estirpe de Zeus y los suyos; ni templos especiales en que se la venerara, ni se desarrollaron entorno a ella elaborados mitos. No obstante, su presencia e imperio fueron siempre universales […] Con una divinidad, sin embargo, tuvo la Mentira insalvable distancia: con la Amistad. Donde ésta impera, aquella está excluida; son incompatibles. Pero, se admite, la Amistad es frágil y, las más de las veces, sucumbe en el enfrentamiento con la Mentira; porque ésta es más sutil y tiene más armas, incluso la del callar. “Las más crueles mentiras a menudo son dichas con silencio”, afirma R.L. Stevenson.
[…] Así se muestra ella como es en realidad: deja caer los velos amables y muestra sus abigarradas vestiduras, que adornan mil máscaras y lenguas; la faz afable y seductora se deforma, dando lugar a otra sucia y fea.

Francisco José Folch. Sobre símbolos

NIKÉ [Victoria]

Cartró. 2020

La Victoria, que los griegos llamaron Niké [Νίκη], es una divinidad alegórica de cuya presencia hay registro en Grecia en el siglo VI a.C., pero que ya los egipcios conocían como Nefté, hermana nada menos que de Isis y Osiris. Simboliza el triunfo en la guerra, pero también la participación triunfante en la vida civil, y muy especialmente, en el deporte.

En torno a ella no se desarrolló ningún mito especial, probablemente porque tan extática sensación era directamente comprensible a quien quiera la hubiese experimentado o ambicionado. Pero sí generó, en cambio, una abundantísima iconografía. Los griegos la representaron a menudo como una mujer alada, aludiendo a que desciende rauda desde los cielos sobre el vencedor, para hacerle saber al mundo a quién han decidido favorecer los dioses. La agitación de sus vestiduras indica la celeridad con que viene a coronar al triunfador. […]

Pueblo conquistador, los romanos la adoptaron gozosamente, y en ese proceso terminó de asumir los atributos que han durado hasta nosotros: la palma en una mano, árbol universalmente asociado a la Victoria, desde luego, y cuyo significado derivos desde lo material a lo espiritual, alcanzando el sentido de regeneración, ascensión e inmortalidad. […] En la otra mano, lleva una corona de laurel. La corona denota el poder que entrega Niké y el laurel, como todas las plantas que permanecen verdes en invierno, es símbolo de inmortalidad; los romanos lo asociaron a la gloria, tamto de las armas como el espíritu, si bien atendieron más a la primera.

‘Sobre símbolos’. Francisco José Folch

JANUS

2020. Paper

Janus és el déu dels inicis i de les transicions, de les portes i del temps, segons la mitologia romana. Un déu amb dos rostres que mira al passat i al futur.

“El divino Jano, asombroso con su imagen de doble cabeza, mostró a mis ojos de improviso su doble rostro […].
– Soy muy antiguo…; en compañía de las dulces Horas guardo las puertas (januae) del cielo, dejando entrar o salir al propio Júpiter; de ahí que reciba el nombre de Jano… Desde la puerta de la corte celestial, observo al mismo tiempo el levante y el poniente” (Ovidio. Fastos, I, 89-144).

TIYE

2020. Cartró

XVIII dinastía, Reino Nuevo, c. 1390-1340 a.C.
Recordada como la “reina plebeya” del Antiguo Egipto, Tiye no nació de un rey y su consorte real. […] A pesar de su falta de sangre divina, Tiye tuvo una gran ascendencia sobre el reino de su esposo, Amenhotep III. Está demostrado por las numerosas estatuas colosales, al lado del rey, en monumentos reales, en tumbas privadas e instituyó un papel para sí misma tanto en ceremonias religiosas como civiles. Fue venerada como diosa viviente en el templo nubio de Sedeinga.
Font: Amigos del antiguo Egipto

Tiye

MEFISTÓFELES

2020. Cuir i hematites

FAUSTO Bueno, ¿quién eres?
MEFISTÓFELES Una parte de esa fuerza que siempre quiere el mal y siempre hace el bien.
FAUSTO ¿Qué significa ese acertijo?
MEFISTÓFELES Soy el espíritu que siempre niega. Y lo hago con pleno derecho, pues todo lo que nace merece ser aniquilado, mejor sería entonces que no naciera. Por ello, mi auténtica naturaleza es eso que llamáis pecado y destrucción, en una palabra, el Mal. […]
FAUSTO ¿Qué deseas de mí, espíritu maligno? ¿Bronce, mármol, pergamino o papel? ¿He de escribir con pizarrín, buril o pluma? Te dejo libre la elección.
MEFISTÓFELES […] Cualquier hojita valdrá. Firmarás con una pequeña gota de tu sangre.
FAUSTO Si te hace ilusión, te seguiré en este grotesco juego.
MEFISTÓFELES La sangre es un humor muy especial.
FAUSTO No temas que rompa la alianza. Lo que ahora mismo te prometo es el alcance de toda mi fuerza. Me he engrandecido tanto que ya sólo pertenezco a tu rango. […]
MEFISTÓFELES No se te impondrá ninguna medida ni se limitarán tus metas. Si te place picotear aquí y allá y atrapar algo al vuelo, tendrás aquello que te deleite. No seas estúpido y aférrate a mí.

J.W. Goethe. Fausto (1808)

EL PERSONAJE Y LA MÁSCARA

Cartró. 2020

El efecto de la máscara es principalmente hacia afuera. Crea un personaje. La máscara es intocable y establece una distancia entre el espectador y ella. […] La rigidez de la forma deviene rigidez también de la distancia: que no cambie en lo más mínimo es lo que tiene de fascinante.
Porque inmediatamente tras la máscara comienza el misterio. […] «Yo soy exactamente lo que ves -dice la máscara- y todo lo que temes detrás». Fascina y al mismo tiempo impone una distanca. Nadie osa poner la mano sobre ella. El arrancarla está penado con la muerte. Ella es -durante el plazo de su actividad- intocable, invulnerable, sacra. Lo cierto de la máscara, su ser distinto, está cargado de incertidumbre. Su poder descansa en que se la conoce con precisión, sin poder saber jamás qué contiene. Se la conoce desde fuera, por decir así, solo de frente.

Elías Canetti. Masa y poder

THE MAN IN BLUE [L’home de blau]

Pell. 2020

El mar. ¿Cómo llegó el mar a ser así? […]
Y sin embargo qué dulce el oleaje
en que de niño me zambullía y nadaba
e incluso cuando de muchacho
buscaba figuras en las piedras,
persiguiendo cadencias,
me habló el Viejo del Mar:
“Yo soy tu lugar;
quizá no sea nadie
pero puedo convertirme en lo que tú quieras”.

«En escena», IV, Tres poemas secretos. Yorgos Seferis.

Η θάλασσα∙ πώς έγινε έτσι η θάλασσα; […]
Κι όμως ήταν γλυκό το κύμα
όπου έπεφτα παιδί και κολυμπούσα
κι ακόμη σαν ήμουν παλικάρι
καθώς έψαχνα σχήματα στα βότσαλα,
γυρεύοντας ρυθμούς,
μου μίλησε ο θαλασσινός Γέρος:
«Εγώ είμαι ο τόπος σου
ίσως να μην είμαι κανείς
αλλά μπορώ να γίνω αυτό που θέλεις».

Τρία κρυφά ποιήματα. Γιώργος Σεφέρης.

BERNARDI

Paper. 2020

Visité una frondosa floresta que aquellos montañeses denominan Bosque Viejo, singular por la altura de sus troncos, que supera con mucho la del campanario de San Calimero. Pude percibir que en aquellos árboles habitan unos genios que viven también en los bosques de otras regiones. Las gentes del valle, a las que pedí información, parecían desconocer su existencia. Creo que en cada tronco hay un genio, que a veces sale de él adoptando la forma de un animal o de un hombre. […]
Su fuerza, como así se demostró, no podía compararse en modo alguno con la de los hombres. Su vida estaba ligada a la existencia de sus árboles respectivos, y por eso duraba cientos y cientos de años. […]
Parece ser, además, que conocían perfectamente el riesgo de ser aniquilados por los hombres si éstos se decidían a talar los árboles. Lo cierto es que uno de los genios, sin que los habitantes de Fondo lo imaginaran, trabajaba desde hacía muchos años para evitar el desastre: era Bernardi.

Dino Buzzati. (1935). El secreto del Bosque Viejo. 

Bernardi ok WP