‘Cicatrius’. Sèrie Kintsugi

«Il n’est pas à la beauté d’autre origine que la blessure.»
[No hi ha un altra font de bellesa que la ferida]
Jean Genet

Ha arribat l’hora de presentar aquest nou treball, molt personal, nascut d’un moment de tristor ja passat: La sèrie ‘Cicatrius’.

Inspirada en la tècnica japonesa centenària del Kintsugi, la sèrie “Cicatrius” està formada per un conjunt d’escultures creades a partir de filferro d’alumini, que representen les fissures invisibles d’un trencament interior que es fa visible en forma de cicatrius daurades. La ferida convertida en metàfora de la nostra representació.

TIRESIAS

Tiresias [Τειρεσίας]
Paper. 2020

El ciego se aproxima con más facilidad a la esfera de lo sagrado. Éste es el recorrido de quien, en la mitología griega, es el profeta por excelencia, el ciego Tiresias, el implacable juez de Edipo en la tragedia de Sófocles. También Tiresias pierde la vista, pero vuelve a adquirir otra más aguda. […]
Un ciego-vidente convertido en tal por el ambiguo regalo de los dioses; un ciego que pierde la vista por haber visto demasiado -una diosa desnuda [Atenea]-; un ciego que debe expiar una infracción relacionada con la esfera sexual, después de haber pronunciado una sentencia que viola los mysteria Veneris, los secretos más escondidos de la esfera del amor.
La ceguera sirve en estos casos para señalar el paso de un tipo de vista, por así decir normal, a otra especial. Observar que la ceguera es un rasgo que en la mentalidad antigua hermanaba a adivinos y a otras categorías de videntes, como los poetas inspirados por las Musas.

“El mito de Edipo”. Maurizio Bettini

LA MENTIDA

La Mentida | The Lie
Paper. 2020

Esta diosa de tan inquietantes parentescos no tuvo lugar en el resplandeciente Olimpo, aunque era de linaje más antiguo que la estirpe de Zeus y los suyos; ni templos especiales en que se la venerara, ni se desarrollaron entorno a ella elaborados mitos. No obstante, su presencia e imperio fueron siempre universales […] Con una divinidad, sin embargo, tuvo la Mentira insalvable distancia: con la Amistad. Donde ésta impera, aquella está excluida; son incompatibles. Pero, se admite, la Amistad es frágil y, las más de las veces, sucumbe en el enfrentamiento con la Mentira; porque ésta es más sutil y tiene más armas, incluso la del callar. “Las más crueles mentiras a menudo son dichas con silencio”, afirma R.L. Stevenson.
[…] Así se muestra ella como es en realidad: deja caer los velos amables y muestra sus abigarradas vestiduras, que adornan mil máscaras y lenguas; la faz afable y seductora se deforma, dando lugar a otra sucia y fea.

“Sobre símbolos”. Francisco José Folch.