2016. Primera exposició

El 3 de desembre d’ara fa tres anys inaugurava la meva primera exposició.

Amb el títol “Diàlegs amb el mite” presentava, per primera vegada, una selecció d’escultures fetes de paper i de cartró inspirades en personatges mitòlogics, fent un recorregut des de l’antiga Grècia, l’Índia, Egipte, Rússia i la nostra terra, Catalunya.

L’emoció de la primera vegada que s’exposa és difícil de descriure amb paraules. Com l’emoció i l’agraïment a tots els que em varen acompanyar aquell dia, familiars i amics, que varen ser testimonis de l’inici de la meva etapa artística. L’agraïment especial a en Toni Arco per la magnífica presentació de l’exposició i a en Joan Campa i a l’Enric C. Rigau que varen fer possible el vídeo exposat a la sala.

Ja han passat tres anys, sí, però l’emoció d’aquell dia continua a flor de pell!

METAMORFOSIS

Pell. 2019

Del griego μετα (‘cambiar’) y μορφή (‘forma’), la metamorfosis es un poderoso símbolo de la transformación, y refleja un aspecto de la psique con su evolución: cambios radicales en la forma, la función, el carácter y el estado del ser. El propio símbolo, que suele evocar la noción del alma o la liberación o encarnación verdadera de la psique, yace en una antigua visión de la unidad esencial del ser, reflejada en la multiplicidad de formas y estructuras que la psique y la materia pueden adoptar. […] La metamorfosis suele tener lugar oculta de la vista, y da fe de la dinámica inconsciente en movimiento.

El libro de los símbolosReflexiones sobre las imágenes arquetípicas.

Metamorfosis WP

ENIGMA

Paper. 2019

La estatuaria dialoga ante todo con el pasado, con los dioses y con Dios, reanudando la «vieja relación del hombre con el universo». Forma parte de la arquitectura, decora, simboliza, ilustra, significa, idealiza, cuenta historias… Con gravedad y para la eternidad, en la grandeza y la pureza. Incorporando lo sublime y lo divino. Belleza y calma. «La belleza exige miramientos», decía Malraux.
La estatuaria celebra esa profunda unión del hombre con sus dioses, pero a menudo la piedra es fría (por no hablar de las efigies funerarias) y soporta la belleza absoluta, desprovista de verdadera humanidad. No tiene consciencia humana ni sentimientos. […]

La dimensión crepuscular y enigmática de esas estatuas erosionadas por el tiempo las convierte en enigmas. Sus miradas, sus gestos, su languidez nos interpelan. Oigo sus voces. ¿Qué parecen decir? Oigo una queja y una llamada. Me rindo de admiración ante ellas, portadoras de algo borrado, un pasado, otra vida olvidada, rastros de ayer.

El hombre que camina. Franck Maubert

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