L’ARMADURA

2020. Cuir

Protección física del cuerpo, simboliza su defensa espiritual, como ya señala san Pablo. El caballero armado se «aísla» del mundo circundante […]
La armadura, a la vez que una defensa, es una ‘transfiguración’ del cuerpo, una «metalización» ligada al simbolismo de los metales (esplendor, duración, brillo, etc.).

‘Diccionario de símbolos’. Juan Eduardo Cirlot

Instans

El mar que s’estén davant meu mentre escric, més que guspirejar, resplendeix sota el sol insípid de maig. Mentre canvia la marea, es reclina tranquil.lament contra la terra, gairebé sense cap resta d’ones ni d’escuma. (‘El mar, el mar’. Iris Murdoch)

PMC fotografia, 2020

JANUS

2020. Paper

Janus és el déu dels inicis i de les transicions, de les portes i del temps, segons la mitologia romana. Un déu amb dos rostres que mira al passat i al futur.

“El divino Jano, asombroso con su imagen de doble cabeza, mostró a mis ojos de improviso su doble rostro […].
– Soy muy antiguo…; en compañía de las dulces Horas guardo las puertas (januae) del cielo, dejando entrar o salir al propio Júpiter; de ahí que reciba el nombre de Jano… Desde la puerta de la corte celestial, observo al mismo tiempo el levante y el poniente” (Ovidio. Fastos, I, 89-144).

VELHA

2020. Paper

Ágil para evitar corrientes de aire, Vidal se levantó, la cerró. De regreso, al promediar el salón, por poco tropezó con una mujer vieja, flaca, estrafalaria, una viviente prueba de lo que dice Jimi: «¡La imaginación de la vejez para inventar fealdades!». Vidal dio vuelta la cara y murmuró:
—Vieja maldita.
En una primera consideración de los hechos, para justificar el exabrupto, Vidal atribuyó a la señora el chiflón que por poco le afecta los bronquios y entre sí comentó que las mujeres no se comiden a cerrar las puertas porque se creen, todas ellas, reinas. Luego recapacitó que en esa imputación era injusto, porque la responsabilidad de la abertura recaía sobre el pobre diarero. A la vieja sólo podía enrostrarle su vejez. Quedaba, sin embargo, otra alternativa: soltarle, con apenas disimulado furor, la pregunta de ¿qué buscaba, a esa hora, en el café? Demasiado pronto hubiera obtenido respuesta, porque la mujer se metió por la puerta rotulada Señoras, de donde nadie la vio salir.

Adolfo Bioy Casares. Diario de la guerra del cerdo

TIYE

2020. Cartró

XVIII dinastía, Reino Nuevo, c. 1390-1340 a.C.
Recordada como la “reina plebeya” del Antiguo Egipto, Tiye no nació de un rey y su consorte real. […] A pesar de su falta de sangre divina, Tiye tuvo una gran ascendencia sobre el reino de su esposo, Amenhotep III. Está demostrado por las numerosas estatuas colosales, al lado del rey, en monumentos reales, en tumbas privadas e instituyó un papel para sí misma tanto en ceremonias religiosas como civiles. Fue venerada como diosa viviente en el templo nubio de Sedeinga.
Font: Amigos del antiguo Egipto

Tiye

ON THE OTHER SIDE

2020. Paper

“La única meta del trabajo artístico es la mágica evocación de los demonios interiores.” (Michel Leiris)

Tras la cortina está el vacío, la nada primordial, el abismo que sube e inunda la superficie. Tras la cortina hay imágenes que no se pueden soportar. […] ¿Puede el arte mostrar, sin mediación, en toda su crudeza de horror y pesadilla esas imágenes? […]
La belleza es siempre un velo (ordenado) a través del cual debe presentirse el caos. El arte es fetichista: se sitúa en el vértigo de una posición del sujeto en que «a punto está» de ver aquello que no puede ser visto; y en que esa visión, que es ceguera, perpetuamente queda diferida. Es como si el arte —el artista, su obra, sus personajes, sus espectadores— se situasen en una extraña posición, siempre penúltima respecto a una revelación que no se produce porque no puede producirse.

Eugenio Trías. Lo bello y lo siniestro

L’ESPERA

Ajornar quelcom, acréixer-ne la corba d’expectació, també ens porta la máxima proesa de ventura: és la forma real de l’esperança. Quan esperem amb il·lusió alguna cosa, passem instants com inconscients. Com el gos que a cada mos que se li nega espera el següent, sempre de nou, tampoc no aprèn l’esperança alegre. Puc confiar constantment que s’esdevindrà una cosa que la raó em diu que no passarà de cap manera. Aquesta espera no es pot corregir, és l’obstinació animal del cor. Ho sé prou bé: el termini de l’espera s’acabarà llavors, i tanmateix és sabut que l’expectativa alimenta la guspira del desig contra el que se sap del cert. Espero una carta, un trucada, sé que la persona no escriurà, no trucarà abans de tal dia i tal hora. I tanmateix no paro de comprobar si algun esperit benintencionat no ha canviat de plans per escoltar els meus desigs.

Andrea Köhler. El temps regalat. Un assaig sobre l’espera