JANUS

2020. Paper

Janus és el déu dels inicis i de les transicions, de les portes i del temps, segons la mitologia romana. Un déu amb dos rostres que mira al passat i al futur.

“El divino Jano, asombroso con su imagen de doble cabeza, mostró a mis ojos de improviso su doble rostro […].
– Soy muy antiguo…; en compañía de las dulces Horas guardo las puertas (januae) del cielo, dejando entrar o salir al propio Júpiter; de ahí que reciba el nombre de Jano… Desde la puerta de la corte celestial, observo al mismo tiempo el levante y el poniente” (Ovidio. Fastos, I, 89-144).

THE MAN IN BLUE [L’home de blau]

Pell. 2020

El mar. ¿Cómo llegó el mar a ser así? […]
Y sin embargo qué dulce el oleaje
en que de niño me zambullía y nadaba
e incluso cuando de muchacho
buscaba figuras en las piedras,
persiguiendo cadencias,
me habló el Viejo del Mar:
“Yo soy tu lugar;
quizá no sea nadie
pero puedo convertirme en lo que tú quieras”.

«En escena», IV, Tres poemas secretos. Yorgos Seferis.

Η θάλασσα∙ πώς έγινε έτσι η θάλασσα; […]
Κι όμως ήταν γλυκό το κύμα
όπου έπεφτα παιδί και κολυμπούσα
κι ακόμη σαν ήμουν παλικάρι
καθώς έψαχνα σχήματα στα βότσαλα,
γυρεύοντας ρυθμούς,
μου μίλησε ο θαλασσινός Γέρος:
«Εγώ είμαι ο τόπος σου
ίσως να μην είμαι κανείς
αλλά μπορώ να γίνω αυτό που θέλεις».

Τρία κρυφά ποιήματα. Γιώργος Σεφέρης.

BERNARDI

Paper. 2020

Visité una frondosa floresta que aquellos montañeses denominan Bosque Viejo, singular por la altura de sus troncos, que supera con mucho la del campanario de San Calimero. Pude percibir que en aquellos árboles habitan unos genios que viven también en los bosques de otras regiones. Las gentes del valle, a las que pedí información, parecían desconocer su existencia. Creo que en cada tronco hay un genio, que a veces sale de él adoptando la forma de un animal o de un hombre. […]
Su fuerza, como así se demostró, no podía compararse en modo alguno con la de los hombres. Su vida estaba ligada a la existencia de sus árboles respectivos, y por eso duraba cientos y cientos de años. […]
Parece ser, además, que conocían perfectamente el riesgo de ser aniquilados por los hombres si éstos se decidían a talar los árboles. Lo cierto es que uno de los genios, sin que los habitantes de Fondo lo imaginaran, trabajaba desde hacía muchos años para evitar el desastre: era Bernardi.

Dino Buzzati. (1935). El secreto del Bosque Viejo. 

Bernardi ok WP

 

GALATEA

Paper. 2019

El ejemplo clásico más conocido de una estatua que cobra vida gracias a la magia por una orden divina es el mito de Pigmalión y su amor hacia una estatua de marfil desnuda que él mismo esculpió. La versión de Ovidio (Metamorfosis 10.243-297) constituye el relato más vívido y detallado sobre Pigmalión. El joven escultor está desencantado con las vulgares mujeres de verdad, así que talla una virginal doncella para sí mismo. En el imaginario moderno, a menudo su estatua se presenta de mármol, pero en el mito es de marfil. Su doncella eboraria parece tan real que inmediatamente «hunde en su corazón un fuego por un cuerpo fingido»; Pigmalión acaricia su figura perfecta con fascinación y deseo, pues cree que si la aprieta demasiado puede amoratarla de verdad. Colma la estatua de regalos y palabras de amor. En el templo de Afrodita, suplica a la diosa que haga que cobre vida su «simulacro de mujer».
Pigmalión regresa a casa y, de nuevo, hace el amor con su fantástica mujer de marfil. Para su sorpresa, la estatua se vuelve tibia al besarla y, cuando la abraza, su cuerpo se transforma en carne. […] Bajo las caricias de su creador, la estatua de Pigmalión despertó a la consciencia y «se ruborizó» con timidez. Afrodita había respondido a sus plegarias.

Dioses y robots. Mitos, máquinas y sueños tecnológicos en la antigüedad. Adrienne Mayor

Galatea 2

METAMORFOSIS

Pell. 2019

Del griego μετα (‘cambiar’) y μορφή (‘forma’), la metamorfosis es un poderoso símbolo de la transformación, y refleja un aspecto de la psique con su evolución: cambios radicales en la forma, la función, el carácter y el estado del ser. El propio símbolo, que suele evocar la noción del alma o la liberación o encarnación verdadera de la psique, yace en una antigua visión de la unidad esencial del ser, reflejada en la multiplicidad de formas y estructuras que la psique y la materia pueden adoptar. […] La metamorfosis suele tener lugar oculta de la vista, y da fe de la dinámica inconsciente en movimiento.

El libro de los símbolosReflexiones sobre las imágenes arquetípicas.

Metamorfosis WP

LETEO

Paper. 2019

Entre los griegos, Lete es una deidad femenina que forma pareja con su opuesta Mnemosine, la diosa de la memoria y madre de las musas. […]
Sin embargo, Leteo es ante todo el nombre de un río del infierno que otorga el olvido a las almas de los muertos. En esa imagen y ese mundo de imágenes, el olvido se sumerge por completo en el elemento líquido agua. Hay un sentido profundo en el simbolismo de estas aguas mágicas. En su suave fluir se disuelven los duros contornos del recuerdo de la realidad, y son de esta manera liquidados.
Entre los autores de la Antigüedad se discutía por qué campos beatíficos o funestos fluían las aguas del Leteo, y cómo se podía localizar exactamente el curso del río en relación con las otras corrientes del infierno (Aqueronte, Éstige, Flegetonte, Cocito). El que pretende saberlo con más exactitud es el geógrafo Pausanias, que identifica en Beocia una de las fuentes del Leteo, junto a la que, a la vez, brota un manantial de Mnemosine. Sin embargo, los autores de la Antigüedad coinciden en que las almas beben de las aguas el Leteo para, mediante el olvido de su existencia anterior, hacerse libres para renacer en un nuevo cuerpo.

Harald Weinrich, “Leteo. Arte y crítica del olvido” (Ediciones Siruela, 1999)

Leteo WP

NÉFELE

2019. Paper i terracota

El nombre Néfele (en griego Νεφέλη) significa nube.
Las nubes desempeñan cierto papel en la mitología. Aristófanes las ha convertido en personajes de una de sus comedias, y las ha dotado de una genealogía: son hijas de Océano (como todas las divinidades del agua); habitan ora en las cumbres del Olimpo, ora en los jardines del Océano, en el país de las Hespérides, ora en las lejanas fuentes del Nilo, en el país de los etíopes. Tal vez haya referencia, en Aristófanes, a unas creencias órficas, o bien son más probablemente creación personal de un mito poético basado en datos folklóricos bastante vagos.

Nubes imperecederas, alcémonos, visibles en nuestra brillante apariencia húmeda, desde nuestro padre Océano, de profundo estruendo, hasta las cimas de altísimos montes cubiertas de árboles, para que contemplemos las atalayas que se divisan a lo lejos, los frutos y la sagrada tierra bien regada, el cadencioso martillo de los divinos ríos, y el mar que con sordo fragor resuena; pues el ojo incansable del Éter resplandece con sus brillantes rayos. Ea, sacudamos de nuestra forma inmortal la lluviosa niebla, y contemplemos, con mirada que mucho abarca, la tierra.

Aristófanes. Las nubes

Néfele se toma a veces en sentido propio, y en este caso designa la «nube» mágica modelada por Zeus a imagen de Hera para burlar los deseos de Ixión hacia ella. Unida a éste, Néfele engendró a los centauros, seres mitad hombre mitad caballo.

Pierre Grimal. Diccionario de mitología griega y romana

 

Nefeli WP

 

HYPNOS

2019. Paper sobre quars

Hipnos (en grec antic Ὕπνος, ‘somni’), germà de Tànatos (Θάνατος, ‘mort’), era la personificació del somni segons la mitologia grega. Malgrat que els dos déus eren «terribles», Hipnos, a diferència del seu germà, era «dolç per als homes», com afirma Hesíode a la Teogonia.
Hipnos es presenta com un déu de dominació, «senyor dels déus i dels homes» (Ilíada, 14: 233), doncs ningú pot resistir-se al son, ni tan sols Zeus. Segons Homer i Hesíode, els dos germans rivalitzaven cada nit per veure qui s’emportaria a cada home.
Vivien en un palau subterrani «al Tàrtar bromós», tot i que segons altres fonts habitaven en una cova fosca situada potser a l’illa de Lemnos, mentre el riu Lete (riu dels inferns l’aigua del qual feia oblidar el passat) feia lliscar les seves aigües:

«Vora el país dels cimmeris hi ha una cova molt profunda dins una muntanya buida per dins, és la casa i el santuari del Son indolent; Febos no hi pot fer penetrar mai els seus raigs, ni quan surt, ni al migdia, ni a l’hora de la posta; núvols i boira s’aixequen de la terra i hi regna una llum incerta, com la del crepuscle. […] allà viu la quietud silenciosa; tot i així, de l’interior d’una roca, en surt un rierol, el Lete, les aigües del qual, en córrer i fer espetegar les pedres del fons, inviten a dormir amb el seu soroll. Davant l’entrada de la cova floreixen en abundància els cascalls i herbes innombrables, del suc de les quals la Nit n’extreu el sopor i l’escampa amb la seva humitat per la terra sumida en la foscor; cap porta no fa soroll en girar sobre els golfos, no n’hi ha cap a tota la casa, ni cap guardià a l’entrada. Enmig de la cova hi ha un llit elevat d’eben, cobert amb un matalàs de plomes, tot del mateix color; l’embolcalla un vel fosc; allà descansa el déu en persona, amb els membres abandonats al repòs.»

Ovidi, Metamorfosis (Llibre XI). Traducció de Ferran Aguilera

Hypnos original

NARCÍS

2018. Paper i mirall

“Según el mito griego, Narciso era un apuesto joven de Tespias, de quien se enamoró la ninfa Eco. Hera, la esposa de Zeus, había privado del habla a Eco, y ésta tan sólo podía repetir las sílabas de las palabras que oía. Incapaz de expresarle su amor a Narciso, éste la desdeñó. A Eco se le rompió el corazón y murió. Por haberla tratado con tanta crueldad, los dioses castigaron entonces a Narciso haciendo que se enamorase de su propia imagen. Tiresias, el vidente, predijo que Narciso viviría hasta que pudiese verse a sí mismo. Un día, se hallaba él inclinado sobre las aguas límpidas de una fuente, y entonces vio su propia imagen reflejada en el agua. Se enamoró apasionadamente de ella y ya no quiso marcharse de aquel lugar. Languideció y murió. Se convirtió después en una flor –en el narciso que crece al borde del agua.

En el mito se entiende el enamoramiento de la propia imagen –esto es, convertirse en narcisista- como una forma de castigo por ser incapaz de amar.
[…]
Pero los narcisistas no funcionan basándose en una imagen del yo real, porque ésta les resulta inaceptable. ¿Cómo pueden ignorar o negar su realidad? Lo consiguen porque no miran a su verdadero yo. Existe una diferencia entre el yo y su imagen, del mismo modo que también existe entre la persona y su reflejo en el espejo”.

El narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo (Alexander Lowen)

el somni de Narcís WP