MEDUSA

Medusa
Instal·lació
Paper i mirall
2018
XI Biennal d’Art Girona 2021

A l’antiga Grècia, el mite de Medusa representava un dels sentiments primigenis de l’ésser humà: la por. El que feia terrible a aquest personatge era la seva capacitat de convertir els homes en pedra, ja que la seva mirada petrificava.
L’escultura està d’esquenes a nosaltres. Per poder contemplar-la i veure es seu rostre és necessari l’artifici que Perseu va utilitzar per vèncer a Medusa, el d’un escut polit com un mirall per neutralitzar la seva mirada perillosa.

TIRÈSIES

Tirèsies
Paper
2020

El ciego se aproxima con más facilidad a la esfera de lo sagrado. Éste es el recorrido de quien, en la mitología griega, es el profeta por excelencia, el ciego Tiresias, el implacable juez de Edipo en la tragedia de Sófocles. También Tiresias pierde la vista, pero vuelve a adquirir otra más aguda. […]
Un ciego-vidente convertido en tal por el ambiguo regalo de los dioses; un ciego que pierde la vista por haber visto demasiado -una diosa desnuda [Atenea]-; un ciego que debe expiar una infracción relacionada con la esfera sexual, después de haber pronunciado una sentencia que viola los mysteria Veneris, los secretos más escondidos de la esfera del amor.
La ceguera sirve en estos casos para señalar el paso de un tipo de vista, por así decir normal, a otra especial. Observar que la ceguera es un rasgo que en la mentalidad antigua hermanaba a adivinos y a otras categorías de videntes, como los poetas inspirados por las Musas.

«El mito de Edipo». Maurizio Bettini

LA MENTIDA

La mentida
Paper
2020

Esta diosa de tan inquietantes parentescos no tuvo lugar en el resplandeciente Olimpo, aunque era de linaje más antiguo que la estirpe de Zeus y los suyos; ni templos especiales en que se la venerara, ni se desarrollaron entorno a ella elaborados mitos. No obstante, su presencia e imperio fueron siempre universales […] Con una divinidad, sin embargo, tuvo la Mentira insalvable distancia: con la Amistad. Donde ésta impera, aquella está excluida; son incompatibles. Pero, se admite, la Amistad es frágil y, las más de las veces, sucumbe en el enfrentamiento con la Mentira; porque ésta es más sutil y tiene más armas, incluso la del callar. “Las más crueles mentiras a menudo son dichas con silencio”, afirma R.L. Stevenson.
[…] Así se muestra ella como es en realidad: deja caer los velos amables y muestra sus abigarradas vestiduras, que adornan mil máscaras y lenguas; la faz afable y seductora se deforma, dando lugar a otra sucia y fea.

«Sobre símbolos». Francisco José Folch.

NIKÉ

Niké [Victòria]
Cartró
2020

La Victoria, que los griegos llamaron Niké [Νίκη], es una divinidad alegórica de cuya presencia hay registro en Grecia en el siglo VI a.C., pero que ya los egipcios conocían como Nefté, hermana nada menos que de Isis y Osiris. Simboliza el triunfo en la guerra, pero también la participación triunfante en la vida civil, y muy especialmente, en el deporte.
En torno a ella no se desarrolló ningún mito especial, probablemente porque tan extática sensación era directamente comprensible a quien quiera la hubiese experimentado o ambicionado. Pero sí generó, en cambio, una abundantísima iconografía. Los griegos la representaron a menudo como una mujer alada, aludiendo a que desciende rauda desde los cielos sobre el vencedor, para hacerle saber al mundo a quién han decidido favorecer los dioses. La agitación de sus vestiduras indica la celeridad con que viene a coronar al triunfador. […]
Pueblo conquistador, los romanos la adoptaron gozosamente, y en ese proceso terminó de asumir los atributos que han durado hasta nosotros: la palma en una mano, árbol universalmente asociado a la Victoria, desde luego, y cuyo significado derivos desde lo material a lo espiritual, alcanzando el sentido de regeneración, ascensión e inmortalidad. […] En la otra mano, lleva una corona de laurel. La corona denota el poder que entrega Niké y el laurel, como todas las plantas que permanecen verdes en invierno, es símbolo de inmortalidad; los romanos lo asociaron a la gloria, tamto de las armas como el espíritu, si bien atendieron más a la primera.

«Sobre símbolos». Francisco José Folch

L’ARMADURA

L’armadura
Cuir
2020

Protección física del cuerpo, simboliza su defensa espiritual, como ya señala san Pablo. El caballero armado se «aísla» del mundo circundante […]
La armadura, a la vez que una defensa, es una ‘transfiguración’ del cuerpo, una «metalización» ligada al simbolismo de los metales (esplendor, duración, brillo, etc.).

Diccionario de símbolos. Juan Eduardo Cirlot

THE MAN IN BLUE

The Man in blue [L’home de blau]
Pell
2020

Η θάλασσα. πώς έγινε έτσι η θάλασσα; […]
Κι όμως ήταν γλυκό το κύμα
όπου έπεφτα παιδί και κολυμπούσα
κι ακόμη σαν ήμουν παλικάρι
καθώς έψαχνα σχήματα στα βότσαλα,
γυρεύοντας ρυθμούς,
μου μίλησε ο θαλασσινός Γέρος:
«Εγώ είμαι ο τόπος σου
ίσως να μην είμαι κανείς
αλλά μπορώ να γίνω αυτό που θέλεις».
«Τρία κρυφά ποιήματα». Γιώργος Σεφέρης.

El mar. ¿Cómo llegó el mar a ser así? […]
Y sin embargo qué dulce el oleaje
en que de niño me zambullía y nadaba
e incluso cuando de muchacho
buscaba figuras en las piedras,
persiguiendo cadencias,
me habló el Viejo del Mar:
«Yo soy tu lugar;
quizá no sea nadie
pero puedo convertirme en lo que tú quieras».
«En escena», IV, Tres poemas secretos. Yorgos Seferis.

LETEO

Leteo | Lethe
Paper. 2019

Entre los griegos, Lete es una deidad femenina que forma pareja con su opuesta Mnemosine, la diosa de la memoria y madre de las musas. […]
Sin embargo, Leteo es ante todo el nombre de un río del infierno que otorga el olvido a las almas de los muertos. En esa imagen y ese mundo de imágenes, el olvido se sumerge por completo en el elemento líquido agua. Hay un sentido profundo en el simbolismo de estas aguas mágicas. En su suave fluir se disuelven los duros contornos del recuerdo de la realidad, y son de esta manera liquidados.
Entre los autores de la Antigüedad se discutía por qué campos beatíficos o funestos fluían las aguas del Leteo, y cómo se podía localizar exactamente el curso del río en relación con las otras corrientes del infierno (Aqueronte, Éstige, Flegetonte, Cocito). El que pretende saberlo con más exactitud es el geógrafo Pausanias, que identifica en Beocia una de las fuentes del Leteo, junto a la que, a la vez, brota un manantial de Mnemosine. Sin embargo, los autores de la Antigüedad coinciden en que las almas beben de las aguas el Leteo para, mediante el olvido de su existencia anterior, hacerse libres para renacer en un nuevo cuerpo.

Leteo. Arte y crítica del olvido. Harald Weinrich