NÉFELE

2019. Paper i terracota

El nombre Néfele (en griego Νεφέλη) significa nube.
Las nubes desempeñan cierto papel en la mitología. Aristófanes las ha convertido en personajes de una de sus comedias, y las ha dotado de una genealogía: son hijas de Océano (como todas las divinidades del agua); habitan ora en las cumbres del Olimpo, ora en los jardines del Océano, en el país de las Hespérides, ora en las lejanas fuentes del Nilo, en el país de los etíopes. Tal vez haya referencia, en Aristófanes, a unas creencias órficas, o bien son más probablemente creación personal de un mito poético basado en datos folklóricos bastante vagos.

Nubes imperecederas, alcémonos, visibles en nuestra brillante apariencia húmeda, desde nuestro padre Océano, de profundo estruendo, hasta las cimas de altísimos montes cubiertas de árboles, para que contemplemos las atalayas que se divisan a lo lejos, los frutos y la sagrada tierra bien regada, el cadencioso martillo de los divinos ríos, y el mar que con sordo fragor resuena; pues el ojo incansable del Éter resplandece con sus brillantes rayos. Ea, sacudamos de nuestra forma inmortal la lluviosa niebla, y contemplemos, con mirada que mucho abarca, la tierra.

Aristófanes. Las nubes

Néfele se toma a veces en sentido propio, y en este caso designa la «nube» mágica modelada por Zeus a imagen de Hera para burlar los deseos de Ixión hacia ella. Unida a éste, Néfele engendró a los centauros, seres mitad hombre mitad caballo.

Pierre Grimal. Diccionario de mitología griega y romana

 

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VENUS ANADYOMENE

Paper. 2019

Venus Anadyomene (del grec antic, Ἀφροδίτη Ἀναδυομένη, Afroditα nascuda [del mar]) fa referència a la representació iconogràfica del naixement de Venus, deessa de l’amor, emergint de l’escuma del mar. El pintor Apel·les (340 a.C.), el més important del pintors grecs clàssics, va representar aquest motiu en una pintura de la qual coneixem la seva existència a partir de la descripció que Plini el Vell fa a la seva obra Naturalis Historia:

«Venerem exeuntem e mari divus Agustus dicavit in delubro patris Caesaris, quae anadyomene vocatur, versibus Graecis tantopere dum laudatur, aevis victa, sed inlustrata».
«La Venus eixint de la mar fou consagrada pel diví August al temple de son pare, Cèsar. Aquesta pintura, anomenada “Anadyomene”, ha estat elogiada en els versos grecs, vençuda pel temps, però glorificada».

Amb el Renaixement, la Venus Anadyomene o ‘Venus emergint del mar’ es va convertir en un motiu que va inspirar a molts artistes al llarg de la història de l’art, com Botticelli, Tiziano, Ingres, Bouguereau i, fins i tot, Picasso.

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PROMETEU

Paper. 2019

El somni de llibertat esdevé la cadena
que em lliga ja per sempre al meu cant dolorós.
M’he compadit dels homes, de la freda tristesa
de l’estrany temps dels homes endinsats en la mort,
i els portava cristall i cremor de paraules,
clarosos noms que diuen els vells llavis del foc.
Àguila, vinguda del naixement del llamp,
d’on veus com és pensada la blancor de la neu,
cerca per a la llum la més secreta vida: per al sol, palpitant, tota la nua vida.
Obriràs amb el bec eternament camins
a la sang que ofereixo com a preu d’aquest do.

Salvador Espriu, Les Hores “Prometeu”

THÁNATOS

2018. Paper i marbre

Segons la mitologia grega, Tànatos (Θάνατος – Thánatos) és un personatge masculí alat que personifica la Mort. S’associa a la figura d’Àtropo, una de les tres moires o parques romanes).
Tot i no tenir un paper gaire rellevant en els mites, apareix com el germà d’Hipnos (el Son) a la Ilíada d’Homer; posteriorment Hesíode, a la Teogonia, el descriu  també com el fill de Nix (la Nit):

“Allà hi ha també, una al costat de l’altra, les fonts de la terra ombrívola, del Tàrtar bromós, de la mar eixorca i del cel estelat, confins esfereïdors i humits que els déus abominen, un abisme profund, al fons del qual hom no podria arribar en tot un any, si és que abans ha pogut travessar-ne les portes […]
Allà tenen la seva casa els fills de la negra Nit, Hipnos i Tànatos, déus esfereïdors. El Sol radiant no els mira amb els seus raigs ni quan s’enlaira cel amunt ni quan baixa cel avall. L’un camina tranquil i plàcid per als homes a través de la terra i de l’ampla esquena de la mar. L’altre, en canvi, té el cor de ferro i l’ànima de bronze dins el seu pit cruel i posseeix qualsevol home que primer ha agafat. És també abominat pels déus immortals.”

Teogonia. Hesíode

 

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EL SOMNI DE NARCÍS

2018. Paper i mirall

“Según el mito griego, Narciso era un apuesto joven de Tespias, de quien se enamoró la ninfa Eco. Hera, la esposa de Zeus, había privado del habla a Eco, y ésta tan sólo podía repetir las sílabas de las palabras que oía. Incapaz de expresarle su amor a Narciso, éste la desdeñó. A Eco se le rompió el corazón y murió. Por haberla tratado con tanta crueldad, los dioses castigaron entonces a Narciso haciendo que se enamorase de su propia imagen. Tiresias, el vidente, predijo que Narciso viviría hasta que pudiese verse a sí mismo. Un día, se hallaba él inclinado sobre las aguas límpidas de una fuente, y entonces vio su propia imagen reflejada en el agua. Se enamoró apasionadamente de ella y ya no quiso marcharse de aquel lugar. Languideció y murió. Se convirtió después en una flor –en el narciso que crece al borde del agua.

En el mito se entiende el enamoramiento de la propia imagen –esto es, convertirse en narcisista- como una forma de castigo por ser incapaz de amar.
[…]
Pero los narcisistas no funcionan basándose en una imagen del yo real, porque ésta les resulta inaceptable. ¿Cómo pueden ignorar o negar su realidad? Lo consiguen porque no miran a su verdadero yo. Existe una diferencia entre el yo y su imagen, del mismo modo que también existe entre la persona y su reflejo en el espejo”.

El narcisismo. La enfermedad de nuestro tiempo (Alexander Lowen)

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EL VIATGE DE L’HEROI

Paper. 2019

Los dos mundos, el divino y el humano, solo pueden ser descritos como distintos el uno del otro: distintos como la vida y la muerte, como el día y la noche. El héroe se aventura lejos de la tierra que conocemos para internarse en la oscuridad; allí realiza su aventura, o simplemente se nos pierde, o es aprisionado, o pasa peligros; y su regreso es descrito como un regreso de esa zona alejada. Sin embargo, y ésta es la gran clave para la comprensión del mito y del símbolo, los dos reinados son en realidad uno. El reino de los dioses es una dimensión olvidada del mundo que conocemos. Y la exploración de esa dimensión, ya sea en forma voluntaria o involuntaria, encierra todo el sentido de la hazaña del héroe. […]

El héroe puede obedecer a su propia voluntad para llevar a cabo la aventura, como hizo Teseo cuando llegó a la ciudad de su padre, Atenas, y escuchó la horrible historia del Minotauro; o bien puede ser empujado o llevado al extranjero por un agente benigno o maligno, como Odiseo (Ulises), que fue transportado por el Mediterráneo en los vientos del encolerizado dios Poseidón. […]

Una vez atravesado el umbral, el héroe se mueve en un paisaje de sueño poblado de formas curiosamente fluidas y ambiguas, en donde debe pasar por una serie de pruebas. Ésta es la fase favorita de la aventura mítica.

El héroe de las mil caras
Joseph Campbell

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ÁTROPO

2018. Paper i pedra

En la mitología griega, la dimensión lineal e irreversible de cada vida humana en concreto está simbolizada por las tres Moiras, también denominadas Parcas en la tradición romana, que aluden al tiempo acotado y finito propio de los humanos (…).
Escribe Hesíodo al inicio de su Teogonía que la Noche parió, sin acostarse con nadie, a las Moiras, ‘vengadoras implacables’: a Cloto, a Láquesis y a Átropo. En otro pasaje posterior de la misma obra, el autor incurre en una contradicción al afirmar que Zeus se unió a Temis y que fue ésta quien parió a las Moiras. Según el mito, estas hermanas son tres viejas hilanderas que se encargan de trazar la urdimbre de la existencia humana. Cada vida en particular es representada por una hebra de lino que sale de la rueca de Cloto, es medida por la vara de Láquesis y sufre el corte de las tijeras de Átropo cuando llega la hora de la muerte. Esta última Moira «es la más menuda de tamaño, pero a la vez la más terrible». Átropo representa el momento de morir, un breve lapso de tiempo dentro de la totalidad de la vida –y por eso esta Moira es ‘la más menuda de las hermanas’– pero el que más angustia produce porque su llegada supone la cancelación definitiva del fluir del hilo de la vida.

Olaya Fernández Guerrero, El hilo de la vida. Diosas tejedoras en la mitología griega

 

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