BUBO -El Duc- (Eagle-owl)

Paper. 2016
Col·lecció particular.

La primera imagen conocida de un búho tiene una antigüedad de unos treinta mil años y apareció en la pared de piedra caliza de la cueva de Chauvet, en la Francia meridional. Con sus plumas en las orejas, su cara redonda y su cuerpo con listas verticales, la imagen sugiere en gran medida el gran búho real que era corriente en aquel entonces en el continente eurasiático. Estos búhos son las mayores rapaces de la noche, como las águilas lo son del día. Con ojos y oídos que perciben en la oscuridad casi completa y alas con puntas dotadas de suaves plumas para tener un vuelo sigiloso, esperan en silencio a su presa y la capturan con extraña brusquedad y resolución. (…) Así pues, no es sorprendente que los búhos se hayan convertido en símbolos tanto de la consciencia penetrante -el invisible vidente en la oscuridad, el ave de habilidad astuta que acompaña a la diosa Atenea- como el poder aturdidor de la muerte: terror mortal al furtivo visitante nocturno.

El búho es íntimo de las brujas y el mundo de la magia. También es el compañero habitual de los chamanes, a quienes ayuda a invocar a los espíritus. (…) En el folclore, la tradición y la mitología tribales, la historia natural del búho nos invita a imaginar lo que yace más allá del velo del crepúsculo.

El libro de los símbolos. Reflexiones sobre las imágenes arquetípicas.

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